Nienna vivía sola en los límites del Mundo, en la zona oeste próxima a las Estancias de Mandos, y las ventanas de su casa miraban hacia el exterior desde los Muros del Mundo. Estaba familiarizada con el dolor y las penas y lloraba por todos los males que Melkor había causado en Arda; motivo por el cual no solía visitar Valimar, donde todo era alegría.
Ya durante la Gran Música la
pena de Nienna era grande, por lo que sus cantos de lamento se mezclaron con
los temas del Mundo antes incluso de que éste comenzara.
Pero no lloraba por sí misma; y quienes la escuchaban aprendían
a tener piedad, y ser firmes en la esperanza. Según se cuenta, esta Valië
solía acudir
a los Palacios de Mandos, pues su compañía fortalecía las
almas de los que allí esperaban y tornaba su dolor en sabiduría
y esperanza.